lunes, 15 de julio de 2013

Shorts deshilachados

Este es otro de los pantalones vaqueros que tenía acumulados en mi armario que hacía tiempo no me ponía y que por ello he decidido transformar a mi gusto para volver a utilizarlo.


He cogido estos pantalones vaqueros finos de color blanco que no me pongo hace tiempo y los he transformado en unos shorts decorados perfectos para este verano.



Al igual que con los otros pantalones, he utilizado de referencia otros cortos para tomar la medida y cortarlos, aunque finalmente los he dejado más cortos.


El resultado sería éste, pero me pareció un poco soso, por lo que decidí dar rienda suelta a mi imaginación y transformarlos un poco más.


He cogido estos restos de tela de una bata que se está haciendo mi madre, porque por casualidad lo he visto junto al pantalón y me ha gustado la combinación así es que he cosido un cinturón para colocarlo en el pantalón.




Corto el pico del extremo sin llegar a la costura antes de darle la vuelta y después lo plancho todo.



Algo que me incomodaba realmente de este pantalón eran sus bolsillos, que al ser el vaquero tan fino se notaba el contorno del bolsillo, por ello los he eliminado cosiéndolos a rape y cortando el sobrante tal y como se muestra.





A parte de utilizar la tela sobrante de flores para el cinturón, lo he utilizado para cortar dos corazones, uno mayor que el otro y coserlo a un lado del pantalón.


Para que quede más fuerte, he entretelado estos dos corazones.



Una vez entretelado y colocado en el lado deseado, he ido cosiendo a zig-zag estos corazones con la máquina, primero el corazón grande y después el corazón pequeño montado en el anterior.


Al ser tan pequeñas estas formas, me ha resultado un poco complicado al tener que girar el pantalón a la vez que cosía con la máquina este zig-zag pero no he tenido que deshacer nada ¡lo he cosido a la primera!



Y por último, he deshilachado el borde de los pantalones, es lo que se lleva tanto este año.


Y finalmente ya lo ven, estos pantalones abandonados en el armario se han convertido en mis pantalones favoritos trás su transformación.



Parte trasera


Parte delantera


viernes, 12 de julio de 2013

Falda decorada

Me encantan las faldas de volantes, pero mi falda blanca me resultaba muy sosa, por lo que me he atrevido a coserla una cinta al bies en cada uno de sus tres volantes.


Claramente se ve que esta falda blanca necesitaba un toque de color. 


En primer lugar he escogido una cinta al bies color rosa claro, cualquier otro color habría quedado bien al combinarlo con el blanco pero el rosa me encantó.


Despues he planchado la cinta doblándola por la mitad para coserlo después al volante de la falda quedando de esta manera.


Una vez planchada la cinta, es muy fácil coserlo con la máquina sin la necesidad de dar ningún pespunte para que no se mueva, ya que se maneja perfectamente metiendo el extremo de la tela del volante entre esta cinta.




Y el resultado ya lo ven, me he atrevido a cambiar su aspecto y he acertado ¡me encanta!


Parte trasera


Parte delantera


Y ahora voy tan chula con mi falda de siempre pero con un toque de color que le da otro aspecto, y tú ¿te atreves a decorar tu ropa?

martes, 9 de julio de 2013

Dediles para la siega

Tras la despedida de nuestro vecino Rejo, Judith nos sorprendió con un detalle con el que recordarle. Unos dediles de siega que le perteneció en vida y que utilizó en el campo.


Estos dediles de cuero lo usaban los segadores para proteger sus dedos cuando segaban con la hoz. La siega era un trabajo muy duro ya que de sol a sol era la jornada del segador y como dice el refrán, en Julio, llueva o no llueva, el segador siega.


Los segadores llevaban una hoz curvada con corte de acero afilado para cortar las espigas en una mano y en la mano contraria, a modo de guante de cuero, los dediles que escondían los tres dedos más pequeños, quedando fuera el Pulgar e Indice para apresar las cañas de las espigas segadas y proteger la mano del segador del roce con la hoz.


Dado que estos dediles tienen una larga vida y un duro trabajo realizado, han sufrido un deteriodo y se aprecia la suciedad del paso de los años, por lo que he procedido a realizar una limpieza a fondo preparando un recipiente con agua para lavarlo y un cepillo de dientes para eliminar bien la suciedad.


En el recipiente de agua he añadido bicarbonato sódico, producto capaz de retirar restos de suciedades de muchas superficies, he introducido los dediles y lo he dejado reposando durante unos minutos. Se aprecia como va saliendo la suciedad.


Una vez dejado actuar el bicarbonato sódico con el agua, los he cepillado con un viejo cepillo de dientes tanto por fuera como por dentro.




Tras el cepillado, lo he aclarado en un recipiente con agua limpia y se ve claramente cómo rápidamente han ensuciado este agua al introducirlos dentro.


Por último he frotado un trapo con crema de manos para que lo absorva el cuero y se nutra, durando así más tiempo.


Y el resultado han sido unos dediles antiguos pero limpios, en la foto se ven más oscuros porque están recién aclarados.


Al ser tres los dediles, la idea de Judith ha sido la de repartirnos uno para cada uno de los hermanos, por lo que me parece una idea genial. Por ello, siguiendo el orden de nacimiento, para Rubén será el del dedo Medio al ser el mayor, para Víctor el del dedo Anular al ser el del medio y para mí el del dedo Meñique al ser la pequeña.

jueves, 4 de julio de 2013

Shorts vaqueros

Tengo un montón de pantalones vaqueros acumulados en mi armario que nunca me pongo, porque ya no me gusten o hayan pasado de moda, por ello hoy he decidido entregar a otra persona aquellos que me quedan pequeños y reutilizar de otra manera aquellos que aún me valen.


He cogido estos pantalones vaqueros con término acampanado que no se lleva nada y los he transformado en unos shorts perfectos para este verano.


He utilizado de referencia otros pantalones cortos que ya tenía para tomar la medida y cortarlos, aunque finalmente los he dejado más cortos.



Una vez cortados, para evitar que se vaya deshilando el bajo, lo he remallado con un zig-zag en la máquina de coser.




Cuando he terminado de remallar todo el bajo de los pantalones, lo he doblado a la medida deseada y lo he cogido con alfileres para coserlo con un pespunte.


El pespunte lo he hecho doble para imitar el pespunte original del pantalón, por lo que he tenido que poner dos carretes del mismo hilo en la máquina y enhebrarlos a la vez a la aguja.




Y el resultado ya lo ven, unos vaqueros muy cortitos para lucir el bronceado de este verano. Y tú ¿te animas? así podrás aprovechar aquellos pantalones que tanto te gustan pero que te quedaron cortos o se te estropearon ¡corta por lo sano!